Por un espacio cultural iberoamericano respetuoso con la diversidad lingüística y cultural

CESC (1985) No es broma. Barcelona: Planeta
Soy un claro defensor del espacio cultural iberoamericano por su gran riqueza y potencial de intercambio. Para algunos representa una forma de defenderse del dominio cultural anglo-sajón o de fortalecer los intereses de la industria de la cultura y la comunicación regional.  Para mi representa bastante más en lo personal y en lo profesional. Hace años, cuando era aun un joven investigador social formado en el uniforme mundo académico europeo y norteamericano, la lectura de la introducción del libro de Pierre Bourdieu, La Distinción, escrita por Néstor García Canclini, me ayudó a romper con mi mirada eurocéntrica.  Los múltiples viajes posteriores a América Latina, y el debate allí y aquí con maestros, alumnos y amigos de ambas orillas han moldeado mi pensamiento haciéndolo más sutil, profundo y abierto.

Iberoamérica es un espacio que reúne a millones de ciudadanos capaces de expresarse y comunicarse entre sí (como primera o segunda lengua) a través de unos idiomas derivados hace unos mil años del latín.  Pero para que sea un verdadero espacio de igualdad, en un mundo tan desigual social y económicamente, las expresiones culturales deben fluir libremente sin predominios de unos territorios o grupos sociales sobre otros.  Este no es un mundo homogéneo, como algunos (los que dominan) quieren hacernos creer, sino lleno de mestizajes y matices. Gracias a la hibridación de raíces africanas (resultado de la esclavitud), indígenas (precolombinas o ibéricas), o de inmigraciones económicas o políticas (del resto de continentes, pero fundamentalmente europeas), las expresiones y vivencias resultantes son de una gran riqueza y diversidad. 

Más allá de sus increibles maravillas, Iberoamérica no se caracteriza precisamente por ser un paraiso de la igualdad, pues en ella perviven la discriminación racial, de clase o lingüístico-cultural.  Voy a referirme a esta última. Las personas que proceden de mundos monolingües tienen grandes dificultades para entender la riqueza cultural asociada a la diversidad lingüística. ¿Cuantos hispano-hablantes hacen el esfuerzo de hablar más lento o de expresarse en portuñol para interactuar mejor con los luso-hablantes?¿Y viceversa? Aun es peor la relación con los idiomas precolombinos marginados históricamente. Esta es una mala herencia de los viejos imperios que crearon la región, pues utilizaron el idioma para dominar al mismo tiempo que destruían y despreciaban las vivencias y el patrimonio cultural colonizado. Tenemos hoy la oportunidad de construir puentes donde antiguamente se cortaban cabezas, con la ventaja de combinar pasión con sensatez, y con el enorme potencial de las tecnologías de la información y la comunicación.

Un buen ejemplo de ello son la nueva gramática y el diccionario esencial de la lengua española aprobados recientemente. En los mismos han trabajo académicos de todos los países con un gran esfuerzo de acercamiento y síntesis.  Como comentaba el director de la Academia Chilena de la Lengua, Alfredo Matus, la nueva Ortografía es una obra moderna, muy didáctica y panhispánica, que quiere responder a la mayor cantidad de dudas de los usuarios de hoy y tener muy en cuenta el uso dominante de la tecnología para la creación de textos.  Seguro que a muchos no nos gustan pequeños detalles de la misma, pues estábamos acostumbrados a nuestras fórmulas tradicionales, pero el empeño es magnífico. En él ha jugado un importante rol el apoyo económico del gobierno español.

Por desgracia, no siempre esfuerzos parecidos o en el mismo sentido se dan en nuestra vieja e históricamente ensangrentada piel de toro.*  El mismo estado que trabaja por la unidad del español en el mundo propicia la división del catalán, más allá de las denominaciones tradicionales en cada territorio. Es como si por el hecho de que unos lo llamen español y otros castellano, el idioma hablado en Castilla fuera distinto del hablado en Andalucía, México, Colombia o Chile.  En contra de la atinada opinión de la Real Academia y de la universidad, una parte de la administración española (con su lamentable traslación a escala de la Unión Europea) mantiene la ficción de que el catalán y el valenciano son idiomas distintos. Sus consecuencias en términos de mercado para los creadores y como espacio de intercambio y enriquecimiento mutuo son terribles.  Imaginémonos lo que supondría para Iberoamérica que una gran potencia (en su momento los ingleses o más adelante los gringos) hubiera convencido a administraciones y grandes empresas que utilizábamos lenguas distintas y no podíamos comunicarnos ni compartir nuestra literatura, filmografía o música. ¿Qué quedaría hoy de la comunidad cultural Iberoaméricana? La percepción que tenemos buena parte de los valencianos, baleáricos y catalanes es que hay una doble barra de medir. España une para dominar, divide para debilitar, utilizando como antaño a la cultura como herramienta que penetra pero aparentemente no duele.

A mayor diversidad de acentos en nuestros parlamentos, radios y televisiones, mejor aceptación del otro y mayor posibilidad de construir espacios culturales compartidos.  Por ello, al mismo tiempo que promuevo el espacio cultural iberoamericano, defiendo la necesidad de preservar sus múltiples variedades y acentos (no solo lingüísticos). Cantinflas o Almodóvar no necesitan ser descafeinados con un español estándar para traspasar fronteras. Los acentos pueden ser una barrera cuando hablan de mundos distintos, no cuando nos muestran las verdaderas emociones humanas con todos sus matices locales. De igual forma con las lenguas: defender a unas no de debería debilitar a las demás, sino que todas ganan. Si no vigilamos entre todos preservando lo que nos distingue y apostando por lo que nos une (que es la capacidad de interactuar y emocionarnos mutuamente), podría ser que el proyecto de la comunidad iberoamericana de naciones fuera una formalidad más, o lo que es peor, una forma sutil de manipular a unos (los débiles) en beneficio de otros (los poderosos).
_________________________
*Metáfora utilizada, entre otros,  por el poeta Salvador Espriu para referirse a España.
.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada