Nuevo libro "La gestión de teatros: modelos y estrategias para equipamientos culturales"

Es un enorme placer presentar el libro La gestión de teatros: modelos y estrategias para equipamientos culturales (Quaderns Gescenic, Barcelona 2016) escrito conjuntamente con Héctor Schargorodsky
. La obra parte del análisis comparado sobre gestión de teatros para reflexionar y proponer modelos y estrategias de intervención aplicables a todo tipo de equipamientos culturales. Estrategias que cada contexto territorial y sectorial deberá́ adaptar a su realidad y posibilidades.

La gestión de organizaciones culturales se presenta como síntesis de tres proyectos complementarios: el proyecto artístico, el de producción y el de desarrollo territorial. Estos dialogan con los procesos clásicos de la gerencia: las estrategias de recursos humanos, financiación y costes, marketing y comunicación, recursos materiales y servicios, o los modelos de evaluación. El libro se nutre de la experiencia profesional y docente de los autores, complementada con citas explícitas de un gran número de profesionales de diversos países de Europa y América. El resultado es un libro sugerente, resultado de una mirada holística que se concreta en una propuesta sistemática y modulable que incorpora numerosos esquemas. Aporta una reflexión conceptual, rica en matices, en diálogo con los referentes de la gestión estratégica, la economía de la cultura y las políticas culturales.

INDICE
Presentación
Primera parte: sistema escénico y modelos de gestión
1. El sistema de producción y exhibición escénica
   1.1 El papel social del espectáculo en vivo
   1.2 El sistema escénico y sus mercados
   1.3 Tipologías de equipamientos teatrales
   1.4 Las políticas públicas de apoyo al sector escénico
2. Gobernanza y estructura organizativa
   2.1 Gobernanza, institucionalidad y forma jurídica
   2.2 Los grupos de interés
   2.3 Misión y orientaciones del equipamiento escénico
   2.4 Perfil y funciones de la dirección
   2.5 Estructura organizativa de los teatros
3. Los proyectos de gestión
   3.1 Introducción a los proyectos de gestión
   3.2 El proyecto artístico
   3.3 El proyecto de producción
   3.4 El proyecto de desarrollo territorial
Segunda parte: gestión de recursos
4. Recursos humanos
   4.1 Características y especificidades
   4.2 Diagnóstico del personal
   4.3 Estrategias de intervención
5. Recursos financieros y costos
   5.1 La planificación presupuestaria
   5.2 Estrategia de costos
   5.3 Fuentes de financiación
   5.4 La aportación pública
6. Marketing, comunicación y relaciones institucionales
   6.1 El sistema escénico y sus públicos
   6.2 Las estrategias de marketing y comunicación
   6.3 Instrumentos a disposición
   6.4 Relaciones institucionales y protocolo
7. Recursos materiales y servicios
   7.1 La gestión de infraestructuras
   7.2 La gestión de proveedores
8. La evaluación de la gestión
   8.1 El concepto de evaluación y la cuestión de la calidad
   8.2 Tipologías de evaluación
   8.3 Evaluación interna, indicadores y control de la gestión
9.  A modo de epílogo
10. Referencias bibliográficas

El libro estará disponible en las principales librerías especializadas españolas (distribuido por Ixorai) y argentinas, y a partir del mes de diciembre se podrá descargar en formato digital en www.gestiondeteatros.com 
Preció libro papel (231 páginas, tapa dura): 22 Euros
Precio libro electrónico en www.gestiondeteatros.com: 9 Euros o 10 US$ (paypal)

El tatuaje y la investigación en estrategias de intervención cultural

http://milanotattooconvention.it/artisti
 ¡Fuera prejuicios! El tatuaje es la expresión artística dominante de las clases populares. ¿Por qué es casi invisible en el debate académico actual de análisis social o artístico, y especialmente en el campo de las estrategias de intervención cultural? Probablemente por la carga negativa que todavía comporta en nuestras sociedades occidentales. Durante siglos ha sido una expresión asimilada a presidiarios, soldados y marineros, gente de entornos cerrados, con poco futuro y escasas perspectivas de ascensión social. Fijar esperanzas o convicciones en la propia piel, sin posibilidad de desprendernos, implicaba un riesgo que sólo aquellos que no tenían nada que ganar se podían permitir. Esta situación ha cambiado radicalmente en los últimos años. Hoy, el tatuaje es la muestra más masiva de expresión de la identidad y los gustos de las clases populares. Recomiendo una visita de observación este verano en las playas mediterráneas. Cuanto más popular más numerosa será la presencia de esta imaginería en la piel de hombres y mujeres (¡y no sólo en los más jóvenes!).

En pocos años hemos pasado de una simbología formada mayoritariamente por corazones, anclas, imaginería religiosa o frases de amor y fidelidad extrema, todas ellas en ese característico color azul venoso, a una paleta de temas, colores y referentes enormemente amplia. El mimetismo propio del comportamiento humano ha propiciado la expansión por modas de referentes sucesivos, desde los signos del alfabeto chino a todo tipo de iconografías populares, en general con una cierta carga contracultural. Hoy, los escaparates de muchos establecimientos especializados exhiben exposiciones de fotografía, como glamourosas galerías de arte, algunas de ellas de gran interés no sólo sociológico sino también artístico. Como cualquier otra manifestación humana, estas imágenes son la expresión identitaria, estética, sentimental o soñada de individuos y grupos sociales.

Sin embargo, ¿por qué a diferencia de otras expresiones de la cultura urbana contemporánea, como puedan ser los grafitti, existe resistencia por parte del establishment académico a ser considerada una manifestación artística genuina, digna de consideración y estudio? Más allá de algunos sociólogos, antropólogos o críticos de arte precursores, nos cuesta aceptarlo (yo incluido por el mismo prejuicio que los jóvenes adultos de clase media-alta suelen esconder ciertos deslices juveniles).

La razón por la que abundan menos en las playas de las élites, ocupan menos espacio o se localizan en partes menos visibles del cuerpo está en la percepción de su potencial impacto negativo para la progresión social o profesional, fruto del fuerte prejuicio social que el tatuaje todavía conlleva (en particular entre los sectores económicos y sociales más convencionales). La de momento dolorosa, costosa y no perfecta reversibilidad retrae a la mayor parte de los hijos de la burguesía a tatuarse de forma visible, a pesar de que otros modelos de éxito social, encabezados por futbolistas o cantantes de rock, muestran sin pudor sus valores, gustos e identidades a través del tatuaje. Las clases popular, menos permeables al convencionalismo o con escasas posibilidades de ascenso social en unas sociedades cada vez más dualizadas, se ha lanzado a decorar su cuerpo con todo tipo de imágenes y símbolos. También entre la comunidad artística más joven se da un uso creciente de este formato de expresión visual, con propuestas especialmente interesantes.

¿Hasta qué punto la experimentación estética de vanguardia se infiltra por esta vía en los gustos y referentes de las clases populares? ¿Qué papel juega el tatuaje en la construcción de la identidad individual o grupal? ¿Cuáles son los temas preferidos y cómo evolucionan en las diversas sociedades occidentales? ¿Cómo cambian los formatos y referentes estéticos en función del género, edad, capital cultural o ámbito social de los individuos y colectivos? Donde se inspiran y porque eligen determinadas imágenes o conceptos del recetario que admiran de sus ídolos deportivos o musicales, colegas y amigos, o en los muestrarios de los establecimientos especializados? ¿Qué volumen de negocio mueve esta industria cultural? ¿Qué estrategias de marketing sigue? Cómo se estructura la competencia y se establece la política de precios? ¿Qué consecuencias jurídicas pueden tener los derechos de imagen o los conflictos de intereses en los negocios mercantiles asociados?

¡Bienvenidos, pues, a un campo interdisciplinario emergente de investigación cultural!


Nota: Post fruto de una interesante charla con Annalisa Cicerchia (ISTAT y Universidad de Roma Tor Vergata).

El tatuatge i la recerca en estratègies d’intervenció cultural

http://milanotattooconvention.it/artisti
Fora prejudicis!!  El tatuatge és l'expressió artística dominant de les classes populars. Per què és quasi invisible en el debat acadèmic actual d’anàlisi social o artística, i especialment en el camp de les estratègies d’intervenció cultural? Probablement per la càrrega negativa que encara comporta en les nostres societats occidentals. Durant segles ha estat una expressió assimilada a presidiaris, soldats i mariners, gent d’entorns tancats, amb poc futur i escasses perspectives d’ascensió social. Fixar esperances o conviccions en la pròpia pell, sense possibilitat de despendre’ns,  implicava un risc que només aquells que no tenien res a guanyar es podien permetre. Aquest fet s’ha capgirat en els darrers anys. Avui el tatuatge és la mostra més massiva d’expressió de la identitat i els gustos de les classes populars. Recomano una visita d’observació aquest estiu a les platges mediterrànies. Com més popular més nombrosa serà la presència d’aquesta imatgeria en la pell d’homes i dones (i no només en els més joves!).

En pocs anys hem passat d’una simbologia formada majoritàriament per cors, àncores, imatgeria religiosa o frases d’amor i fidelitat extrema, totes elles en aquell característic color blau venós, a una paleta de temes, colors i referents enormement àmplia. El mimetisme propi del comportament humà ha propiciat l’expansió per modes de referents successius, des dels signes de l’alfabet xinès a tot tipus d’iconografies populars. Avui, els aparadors d’alguns establiments especialitzats exhibeixen exposicions de fotografia, com glamouroses galeries d’art, algunes d’elles de gran interès no només sociològic sinó també artístic. Com qualsevol altra manifestació humana, aquestes imatges són l’expressió identitària, estètica, sentimental o somniada d’individus i grups socials.

Tanmateix, perquè a diferència d’altres expressions de la cultural urbana contemporània, com puguin ser els grafitti, existeix més resistència per part de l’establishment acadèmic a ser considerada una manifestació artística genuïna, digna de consideració i estudi? Més enllà d’alguns sociòlegs, antropòlegs o crítics d’art precursors, ens costa acceptar-ho (jo inclòs pel mateix prejudici que els joves adults de classe mitjana o alta acostumen a amagar certes relliscades juvenils).

La raó per la qual abunden menys en les platges de les elits, ocupen menys espai o es localitzen en parts menys visibles del cos està en la percepció del seu potencial impacte negatiu per a la progressió social o professional, fruit del fort prejudici social que el tatuatge encara incorpora (en particular entre els sectors econòmics i socials més convencionals). La de moment dolorosa, costosa i no perfecta reversibilitat retreu a la major part dels fills de la burgesia a tatuar-se de forma visible, malgrat que altres models d’èxit social, encapçalats per futbolistes o cantants de rock, mostren sense pudor els seus valors, gustos  i identitats a través del tatuatge. Les classes popular, menys permeables al convencionalisme o amb escasses possibilitats d’ascens social en unes societats cada cop més dualitzades, s’ha llençat a decorar el seu cos amb tota mena d’imatges i simbols. També entre la comunitat artística més jove es dóna un us creixent d’aquest format d’expressió visual, amb propostes especialment interessants.

Fins a quin punt l’experimentació estètica d’avantguarda s’infiltra per aquesta via en els gustos i referents de les classes populars? Quin paper juga el tatuatge en la construcció de la identitat individual o grupal? Quins són els temes preferits i com evolucionen en les diverses societats occidentals? Com canvien els formats i referents estètics en funció del gènere, edat, capital cultural o àmbit social dels individus i col·lectius? On s’inspiren i perquè trien determinades imatges o conceptes del receptari que admiren dels seus ídols esportius o musicals, col·legues i amics, o en  els mostraris dels establiments especialitzats? Quin volum de negoci mou aquesta industria cultural? Quines estratègies de màrqueting segueix? Com s’estructura la competència i s’estableix la política de preus? Quines conseqüències jurídiques poden tenir els drets d’imatge o els conflictes d’interessos en els negocis mercantils associats?

Benvinguts, doncs, a un camp interdisciplinari emergent de recerca cultural!!


Nota: Post fruit d’una interessant conversa amb Annalisa Cicerchia (ISTAT i Università di Roma Tor Vergata)

Impresiones de Singapur

Marina Bay Sands: la imagen edulcorada que vende Singapur
La primera impresión que obtengo de esta singular ciudad-estado es la sorprendente visión aérea de muchas decenas, quizá centenares, de buques fondeados cerca de la costa. Todos ellos paralelamente orientados siguiendo el viento y la corriente, con sus colores y formas flotando sobre un mar pardo-verdoso. ¿Cuántas historias podrían explicarnos de tormentas tropicales, oxido y salitre, en su vagar transportando especies, contenedores, vehículos, granos, personas o carburante?

Desde la orilla, de noche, las sombras y las luces de los barcos bambolean en la distancia, formando una barrera que aprisiona la mirada hacia mar abierto. Sentados cerca de la playa en el East Coast Lagoon sentimos las mil olores que emanan de la variedad de chiringuitos de comida: pescado frito, mariscos, currys picantes, tempura, jengibre, arroz, cerdo agridulce, pinchos en la barbacoa, salsas y crema de soja...  Esta es, seguramente, la experiencia más auténtica de esta ciudad multiétnica, a veces tan artificiosamente moldeada, pero que hasta en el aeropuerto existe una zona de paradas con una gran variedad de comida popular.

Más allá de su gran diversidad étnica, religiosa y cultural, Singapur es un experimento político homogeneizador y azucarado, que como otros regímenes autoritarios postmodernos utiliza el consumismo para seducir a la población. Un obsesivo espíritu ordenador, civilizador en el sentido más triste del término, contamina los comportamientos sociales. Buena parte de la población se siente orgullosa de la identidad singapuresa, una identidad que pretende superar las profundas raíces chinas, malasias, indonesias, hindúes o filipinas de una ciudad que cuando llegaron los ingleses no era más que un pequeño pueblo de pescadores malasios. Hoy, la comunidad china es la predominante, pero el aparente clima de convivencia y calma social se sostiene en el mantenimiento del orden simbólico, herencia colonial victoriana, lubricado con dinero. Sólo de vez en cuando, una explosión racial de rabia, fruto de la discriminación y la desigualdad, hace saltar por los aires la aparente cohesión social. Hay que decir, sin embargo, que el régimen ha conseguido ofrecer unos niveles de bienestar y seguridad poco comunes en el Sudeste asiático, lo que atrae grandes flujos inmigratorios y lo convierte en un paraíso de las finanzas y el consumo acomodado internacional.

El espíritu ordenador se sirve de la cultura y el urbanismo, pero llega a domesticar la exuberante naturaleza tropical. El centro histórico ha sido totalmente transformado. La desembocadura del río Singapur, antiguamente rellena de tongkangs (barcazas tradicionales), ha sido integralmente regenerada perdiendo su antiguo encanto popular. La viveza tradicional ha sido sustituida por un urbanismo estandarizado, con centros comerciales impersonales y ramblas para pasear edulcoradas. Junto a los antiguos edificios gubernamentales y viejos hoteles coloniales, hoy museos o establecimientos de lujo, emerge un barrio de negocios coronado de rascacielos. Un enorme edificio singular, el Marina Bay Hotel, preside la bahía rodeado de varios parques donde la naturaleza encapsulada se ofrece a los turistas de paso. Estos, mezcla de hombres de negocios, jubilados de alto standing o representantes de la rica burguesía oriental, disfrutan de unos jardines y de unos espectáculos de luces y sonidos sin alma, como si estuvieran en un Disney park cualquiera. Singapur sigue la ola de los emiratos árabes en la carrera para atraer dinero y turismo en base a una oferta espectacular, pero en el fondo anodina de tan comercial y main-stream como intenta ser: grandes teatros con una oferta internacional ecléctica, casinos, paseos ajardinados, centros comerciales con productos de marca ...

Todo se invierte, sin embargo, cuando un domingo al atardecer entras en Little India. Este es un barrio que a plena luz del día contrasta por su autenticidad y viveza. Las viejas casas coloniales, con detalles de art-deco, están ocupadas por comercios regentados por hindúes: olores, colores y especies, junto a tiendas de electrónica o de moda oriental. Esta agitación habitual, al lado de iglesias cristianas, templos budistas o hinduistas y mezquitas, explota en los días festivos al crepúsculo. Miles de hombres invaden la calle para comentar la jornada, sin dejar casi espacio para caminar. De repente, te sientes terriblemente forastero, invadiendo un espacio que es de ellos, de esa inmensa masa de hombres de piel morena, que discuten o toman algo de pie o en cuclillas en las calles en penumbra.

Parece mentira que estés a tan poca distancia de los grandes centros comerciales, de los cartelas que conminan a hablar un inglés gramaticalmente correcto, de los antiguos barracones del ejército convertidos en galerías de arte carísimas, o de la magnífica biblioteca nacional llena de lectores y de libros en una gran diversidad de idiomas. En el LaSalle College of Arts, una escuela artística de alto nivel situada en un edificio de estética de vanguardia donado por el gobierno de Singapur, chicas (pocos chicos, como en la mayoría de escuelas de arte de todo el mundo) ensayan sus obras. Algunos de sus máximos responsables docentes son expatriados occidentales que, junto a profesorado local bien conectado, lideran un magnífico proyecto de educación artística y de gestión cultural con voluntad de apertura y de influir a nivel local y regional. No es un caso único en la región, pues se repite en Hong Kong o Taiwán, pero viniendo de los cada vez más pobres centros formativos del sud de Europa, da envidia su riqueza y energía.


Singapur es un cruce de caminos en este Sudeste asiático de contrastes enormes (sociales, económicos, étnicos y religiosos). El dinamismo y orientación al negocio de las élites orientales es enorme, probablemente ancestral, pero no dudan en occidentalizar la fachada para conquistarse a sí mismos y al mundo entero. En este contexto, lo europeo aún encarna una cierta aura de legitimidad -siendo el arte y el patrimonio uno de sus espectros clave-, pero dicha influencia se diluye como el dulce aroma de tabaco si uno no mantiene la pipa encendida. Olvidemos el anacrónico eurocentrismo, pues nuestra influencia no volverá aunque el injerto postcolonial persista. Solo con grandes dosis de inteligencia, respeto y ganas de aprender es posible subirse al ajetreado tren tirado por la imparable locomotora asiática.

Impressions de Singapur

Marina Bay Sands: la imatge ensucrada que ven Singapur

La primera impressió que obtinc d’aquesta singular ciutat-estat és la sorprenent visió aèria de moltes desenes, potser alguns centenars, de vaixells fondejats vora la costa. Tots ells paral·lelament orientats seguint el vent i el corrent, amb els seus colors i formes flotant sobre un mar verd-terrós. ¿Quantes històries podrien explicar-nos de tempestes tropicals, rovell i salnitre, en el seu vagarejar transportant espècies, contenidors, vehicles, grans, persones o carburant?

Des de la riba, de nit, les ombres i els llums dels vaixells tentinegen en la distància, formant una barrera que empresona la mirada cap a mar obert. Asseguts vora la platja al East Coast Lagoon sentim les mil olors que emanen de la varietat de xiringuitos de menjar: peix fregit, marisc, curris picants, tempura, gingebre, arròs, porc agredolç, pinxos a la barbacoa, salses i crema de soja ... Aquesta és, segurament, l’experiència més autèntica d’aquesta ciutat multiètnica, a voltes tan artificiosament modelada, però que fins a l’aeroport hi ha una zona de parades amb una gran varietat de menjar popular.

Més enllà de la seva gran diversitat ètnica, religiosa i cultural, Singapur és un experiment polític homogeneïtzador i ensucrat, que com altres règims autoritaris postmoderns usa el consumisme per a seduir a la població. Un obsessiu esperit ordenador, civilitzador en el sentit més trist del terme, contamina els comportaments socials. Bona part de la població se sent orgullosa de la identitat singapuresa, una identitat que pretén superar les profundes arrels xineses, malàisies, indonèsies, hindús o filipines d’una ciutat que quan arribaren els anglesos no era més que un petit poble de pescadors malaisis. Avui, la comunitat xinesa és la predominant, però l'aparent clima de convivència i calma social se sostè en el manteniment de l’ordre simbòlic, herència colonial victoriana, lubricat pel diner. Només de tant en tant, una explosió racial de ràbia, fruit de la discriminació i la desigualtat, fa saltar pels aires l’aparent cohesió social. Cal dir, tanmateix, que el règim ha aconseguit oferir uns nivells de benestar i seguretat poc comuns al Sud-Est asiàtic, fet que atreu grans fluxos immigratoris i el converteix en un paradís de les finances i el consum benestant internacional.

L’esperit ordenador se serveix de la cultura i l’urbanisme, pero arriba a domesticar l’exuberant natura tropical. El centre històric ha estat totalment transformat. La desembocadura del riu Singapur, antigament farcida de tongkangs (barcasses tradicionals), ha estat integralment regenerada perdent el seu antic encant popular. La vivesa tradicional ha estat substituïda per un urbanisme estandarditzat, farcit de centres comercials i rambles edulcorades. Al costat dels antics edificis governamentals i vells hotels colonials, avui museus o establiments de luxe, emergeix un barri de negocis coronat de gratacels. Un enorme edifici singular, el Marina Bay Hotel, presideix la badia envoltat de diversos parcs on la natura encapsulada s’ofereix als turistes de pas. Aquests, barreja d’homes de negocis, jubilats d’alt standing o representants de la rica burgesia oriental, gaudeixen d’uns jardins i d’uns espectacles de llums i sons sense ànima, com si estiguessin en un Disney park qualsevol. Singapur segueix l’onada dels emirats àrabs en la cursa per atreure diners i turisme en base a una oferta espectacular, però en el fons anodina de tan comercial i main-stream com intenta ser: grans teatres amb una oferta internacional eclèctica, casinos, passeigs enjardinats, centres comercials amb productes de marca ...

Tot es capgira, tanmateix, quan un diumenge al capvespre entres a Little India. Aquest és un barri que a plena llum del dia contrasta per la seva autenticitat i vivesa. Les velles cases colonials, amb detalls d’art deco, estan ocupades per comerços regentats per hindús: olors, colors i espècies, al costat de botigues d’electrònica o de moda oriental. Aquest brogit habitual, en mig d’esglésies cristianes, temples budistes o hinduistes i mesquites, explota els festius al vespre. Milers d’homes envaeixen el carrer per comentar la jornada, sense deixar quasi espai per caminar. De cop, et sents terriblement foraster, envaint un espai que és d’ells, d’aquesta immensa massa d’homes de pell bruna, que discuteixen o prenen alguna cosa de preu dret o ajupits en els carrers en penombra.

Sembla mentida que estiguis a poca distància dels grans centres comercials, dels rètols que comminen a parlar un anglès gramaticalment correcte, dels antics barracons de l’exercit convertits en galeries d’art caríssimes, o de la magnífica biblioteca nacional atapeïda de lectors i de llibres en una gran diversitat d’idiomes. Al LaSalle College of Arts, una escola artística d’alt nivell en un edifici d’estètica d’avantguarda donat pel govern singapurès, noies (pocs nois, com en la majoria d’escoles d’art d’arreu del món) assagen les seves obres. Alguns dels seus màxims responsables docents són expatriats occidentals que, al costat de professorat local ben connectat, lideren un magnífic projecte d'educació artística i de gestió cultural amb voluntat d'obertura i d'influir a nivell local i regional. No és un cas únic a la regió, ja que es repeteix a Hong Kong o a Taiwan, però venint dels cada cop més pobres centres de formació del Sud d'Europa dóna enveja la seva riquesa i energia. 

Singapur és un encreuament de camins en aquest Sud-Est asiàtic de contrastos enormes (socials, econòmics, ètnics, religiosos, etc.). El dinamisme i l’orientació al negoci de les elits orientals és molt gran, probablement ancestral, però no dubten en occidentalitzar la façana per conquerir-se a si mateixos i al món sencer. En aquest context, Europa encara encarna una certa aura de legitimitat –sent l’art i el patrimoni un dels seus espectres clau–, però aquesta influència es dilueix com el dolç aroma de tabac si un no manté la pipa encesa. Oblidem l'anacrònic eurocentrisme, ja que la nostra influència no tornarà encara que l'empelt postcolonial persisteixi. Només amb grans dosis d'intel·ligència, respecte i ganes d’aprendre és possible pujar a l'atrafegat tren empès per la imparable locomotora asiàtica.

Per una acció i unes polítiques (inter)culturals a Barcelona

Llibre de l'autor sobre el tema, publicat el 2006
(Notes de la intervenció al Cicle de conferències "Interculturalisme i política cultural" organitzat per l'espai Avinyó i el GRITIM de la UPF a Barcelona, l'11 de desembre de 2014)

Existeixen moltes diversitats a tenir en compte des d'una perspectiva intercultural (de gènere, intergeneracional, ideològica, de classe, tribus urbanes ...). Aquí em centraré en la relació entre identitat-migracions-interculturalitat des de la perspectiva de l’acció i les polítiques culturals de proximitat. Començaré per una diagnosi de la situació a Barcelona, per plantejar 3 qüestions clau, i acabar amb algunes recomanacions pels propers 4 anys.

Diagnosi
1.    Catalunya és una nació d’immigrants i Barcelona el seu estendard. La ciutat és el resultat d’onades successives d’immigració que s’han integrat conformant una cultura pròpia no homogènia. Aquest fenomen, de cicles bruscos lligat a èpoques de bonança, s’ha expandit, diversificat i complexitat des dels anys noranta com a conseqüència del procés de globalització.
2.    Si es vol continuar creixent, ser competitiu (i pagar les pensions) quan es recuperi l’economia caldrà acceptar més immigració (tenim un sistema complex de reproducció, segons Anna Cabré)
3.    A Europa, un continent envellit, existeixen moltes resistències per acceptar els efectes colaterals de la immigració de força de treball: unes identitats, expressions culturals i usos de l’espai públic diferents, a vegades xocants, que qüestionen els models idealitzats d’identitat nacional (sovint basats en valors socials inexistents). Vivim en societats postmigrants on la diversitat és la norma, no l'excepció.
4.    En moments de crisi i desorientació social, l’argumentari xenòfob (“primer els de casa”) és utilitzat políticament i social per catalitzar les pors entre les capes de la població autòctona menys competitives i més perjudicades pel model neoliberal; paradoxalment sovint segona i tercera generació d’immigrants. Aquest argumentari s’expandeix per l’esfera pública contaminant el conjunt del debat polític (fins i tot quan el fenomen s’ha aturat).
5.    Catalunya té una mida, un teixit social i cultural prou obert, una experiència de la diversitat,  i el repte de construir-se com a país que s’identifiqui internament i sigui reconegut externament, que l'hauria d'impulsar a assolir un model intercultural fructífer. Renunciar a la pròpia diversitat cultural pot ser suïcida. La gestió de la interculturalitat és clau per construir un projecte compartit i alhora enriquir-se amb la diferència.
6.    Voler ser un referent cultural mundial, implica addicionalment, gestionar bé la interculturalitat. “Les ciutat que floreixeran seran les que converteixin la diversitat en el seu capital” (Intercultural Cities Network, Consell d’Europa 2008).
7.    Existeix prou experiències puntuals i suficient capacitat de conceptualització per emprendre una política cultural explícita molt més proactiva en aquest camp.

Qüestions clau de política i acció cultural que requereixen resposta
  • ¿L'acció i la política cultural és utilitzada pel seu rol instrumental com a factor d’acomodació de la diversitat o pot jugar un rol efectiu per convertir la interculturalitat en un actiu de la ciutat?
  • ¿Com encarar la inseguretat, ignorància o indiferència regnant en una societat cada cop més individualista des d’unes polítiques culturals al servei de la producció i l’oferta?
  • ¿Com construir polítiques culturals transversals, no presoneres dels vells paradigmes o lobis tradicionals, que incorporin la complexitat (la plena acceptació de la diversitat)?

Recomanacions d’acció i política cultural pels propers 4 anys
1.    Als professionals i a les institucions culturals: observar, escoltar i intercanviar, tant a escala local com internacional.
2.    Als governs: donar suport (recursos, llibertat d’acció, coordinació i aprenentatge col·lectiu) a l’experimentació dels professionals i de les institucions culturals en les estratègies de proximitat que valorin la dimensió intercultural.
3.    Davant la ignorància, inseguretat o indiferència social bastir ponts de coneixement, de reconeixement i d’intercanvi compartit. Cal personalitzar i fer tasques d’empatia social ja que la xenofòbia creix de l’anonimat i el desconeixement. Enlloc d’afavorir els nínxols i les festes tribals, cal utilitzar tot tipus d’espais (bars, gimnasos, casals, festes populars ...) amb activitats que siguin veritables trobades interculturals.
4.    Reinterpretar la pròpia història i redefinir la identitat nacional en base a la juxtaposició de diversos relats migratoris (lloc de pas; camp-ciutat; indians; intrapeninsular; global; fuga de cervells). Convertir les migracions en mite fundacional de país (Andreu Domingo, Ara 7/12/14)?
5.    Utilitzar tot tipus d’expressions artístiques (populars, d’avantguarda, mediàtiques) i les col·leccions patrimonials (molt en particular les etnològiques) com a excusa de revalorització de la cultura de l’altra, i com a possibilitat per reinventar i híbriditzar les expressions.
6.    Fomentar l’asil polític i cultural d’intel·lectuals i artistes (malgrat les dificultats de la llei d'estrangeria), amb estratègies d’interacció tant amb artistes i intel·lectuals d’aquí com amb tot tipus de comunitats locals (compartir l’experiència de la immigració i l’exili, i la riquesa de l’intercanvi cultural).
7.  Donar valor al català com a peça clau en el procés d’integració social de nouvinguts i autòctons, sense menystenir l’enorme riquesa i capacitat de connexió amb el món continguda en el castellà i el resta d’idiomes de les immigracions. Una cultura i un idioma d’us reduït no han d’implicar ni provincianisme ni tancament, sinó capacitat de diàleg igualitari per sobre dels codis culturals globals dominants.

Impresiones de Caracas

Caracas. Foto: Xavier Torrens


El Ávila, la montaña icónica de Caracas, es probablemente el único elemento omnipresente y estable que caracteriza esta ciudad seductora y extraña, capital de un país inclasificable. No estamos únicamente en el Caribe –región de sensualidades, gustos, colores, afectos y paisajes humanos y naturales exagerados –, sino que desde hace más de una década es el centro de un espacio de experimentación política singular. Un territorio donde se mezcla de forma inconexa libertad de expresión y autoritarismo arbitrario, pobreza severa y socialismo petrolero, populismo demagógico y clientelismo político, gran inseguridad ciudadana y control gubernamental, corrupción generalizada y justicia politizada.

Es difícil clasificar la situación política, ya que formalmente nos encontramos en una democracia homologable, con elecciones, partidos políticos y libertad de expresión. Pero todo ello contaminado por el dogmatismo gubernamental y la casi desaparición de la separación de poderes y de medios de comunicación independientes. La práctica totalidad de diarios, radios y televisiones están en manos del estado o han sido adquiridos por la oligarquía económica cercana al régimen. La oposición, dividida internamente, tiene grandes dificultades para gestionar los municipios y los estados donde gobierna, tanto por las restricciones económicas y jurídicas con las que el gobierno central los acosa, como por la incapacidad de romper el viejo modelo de política clientelar, que el chavismo ha exacerbado. Lubricado por los ingresos del petróleo, el régimen ha sacado de la apatía abstencionista buena parte de la población, al identificar apoyo político y acceso a los bienes de consumo y a los servicios básicos (de electrodomésticos a viviendas, de medicinas a motocicletas). La revolución no ha logrado un sistema más equitativo y seguro, una mejor cultura democrática, ni la imprescindible redistribución de la riqueza en un país con tantos recursos, sino reproducir en otros perros los mismos collares; eso sí, con un modelo productivo más ineficiente y corrupto, en el que el servicio al pueblo todo lo justifica.


Con la desaparición física del líder carismático, las imágenes de Chávez (reencarnación mítica de Bolívar) se mezclan con los colores de la bandera hasta el cansancio, en los medios de comunicación y en murales y fotos gigantescas. La retórica izquierdista, de una demagogia pesadísima pero presente dondequiera que vayas –en la radio del coche, en la televisión o en los murales de la calle –, envuelve un régimen asentado en las prebendas y en la corrupción. La cara más oscura del mismo la conforma el encarcelamiento de dirigentes molestos, la represión de las manifestaciones con grados de violencia extremos (41 muertos en manifestaciones desde las grandes marchas de estudiantes de febrero) o el entrenamiento militar de las milicias del régimen para salvaguardar la revolución y con el argumento quimérico de una invasión estadounidense.

La paranoia que todo lo contamina provoca en los intelectuales comprometidos, pero también en muchos ciudadanos de base, una mezcla de actitudes y comportamientos curiosos: heroicidad cotidiana ante la inseguridad física o la arbitrariedad política, lucidez estoica en la interpretación de la realidad, paciencia infinita en busca de productos imprescindibles a precios razonables (a menudo en manos de acaparadores), exageraciones semánticas en la descripción de los afectos, o incluso algunos exabruptos esporádicos de agresividad verbal sorprendente en gente tan cariñosa. Son actitudes que sólo pueden entenderse en el contexto de un entorno duro, a menudo impredecible, donde es difícil vivir cómodamente.

Como en otras grandes ciudades, no es fácil calcular cuánto tiempo puedes quedar atrapado en un atasco de tráfico, pero aquí es más exagerado. En hora punta, recorridos de veinte minutos pueden comportar dos horas y media interminables (lo que genera en los que te esperan una paciencia infinita). En cambio, entrada la noche, la ciudad se vacía y circular se convierte en una experiencia zombi, ya que los vehículos no se detienen en los semáforos rojos para evitar robos, secuestros exprés u otras experiencias desagradables. No es extraño que la vida nocturna haya casi desaparecido (la última sesión de los cines es a las 8h), se refugie en casas particulares, o muchas presentaciones culturales se hayan trasladado a los domingos o a media tarde.

La gente pasea por los centros comerciales ante la inseguridad de la calle. Estos, aparentemente bien provistos de mercancías, no disponen de muchos productos básicos. Caracas, ejemplo histórico de la "modernidad" latinoamericana gracias al boom del petróleo (una mezcla de rascacielos, autopistas urbanas, fantásticas muestras de arte urbano, zonas de alto standing y enormes barrios miserables) sufre un caos y una degradación creciente. Las barriadas pobres siguen inmersas en la inseguridad y la marginación, con escasísimos servicios y niveles de violencia enormes, al ser el espacio de confrontación entre bandas de delincuentes y narcotraficantes. El abandono escolar y la mortalidad entre los jóvenes es muy grande ante la facilidad para encuadrarse como sicario y así acceder a los iconos de consumo preferidas (motos, pistolas, ropa de marca ...). La mayoría de viviendas siguen siendo ilegales, fruto de ocupaciones históricas, a menudo en terrenos baldíos, de gran pendiente o cauces de torrentes (que pueden desaparecer con cualquier aguacero). La inseguridad jurídica no sólo impide un mercado legal de compraventa de viviendas, sino también contratar los suministros básicos, que se obtienen conectándose de forma fraudulenta a las cargadas redes existentes (haciendo no viable comercialmente el suministro e incentivando su degradación). El transporte público es caótico y poco frecuente. Así, la lucha entre buses destartalados para captar clientes contrasta con la baja frecuencia y congestión del metro. Por desgracia, esta es una característica común a muchos otros países latinoamericanos, pero mientras se observa una mejora en muchas otras ciudades de la región, el caso venezolano empeora.

La situación económica cada vez está más degradada, con una pérdida clara de capacidad productiva, debilidad del consumo interno y una creciente dependencia de los ingresos del petróleo para acceder a las divisas que permiten importar. A la mala gestión de muchos servicios nacionalizados, hay que sumar la desinversión privada en la mayoría de sectores con precios regulados, dado que el gobierno otorga cupones de racionamiento y dicta precios por debajo de costes. Las empresas dejan de proveer los bienes regulados que sustituyen por sustitutos en libre mercado (la oportunidad hace al pícaro). La debilidad de la producción nacional y la escasez de divisas hacen que el acceso a los productos de consumo dependa de los lotes de importación. Cada vez que estos se agotan, el acaparamiento por parte de los especuladores provoca alzas de precios hasta la llegada del lote siguiente. El precio de un producto imprescindible –desde una medicina en una pieza de repuesto, o incluso de un lubricante de automóvil – puede multiplicarse por 20 en función del lugar y del momento, lo que genera un movimiento frenético para intentar adquirirlo a un precio razonable. De lo contrario, cada vez que el gobierno anuncia la llegada de productos a precio de saldo se forman colas enormes, que colapsan barrios enteros, para asegurarse el abastecimiento.

Por otra parte, una inflación superior al 60% (datos del FMI para el 2014), con un desajuste creciente entre salarios y costo de la vida, concentra las compras a inicios de mes para evitar la pérdida de valor de la moneda. La cotización del bolívar oscila entre los 6,3 y los 11 bolívares por Euro en el mercado oficial (en función del producto) y los 160-200 bolívares que puede alcanzar en el mercado negro (en agosto de 2012 el precio en el mercado negro era de 11 bolívares un Euro). Quién tiene la oportunidad ahorra en divisas, mientras la mayor parte de la población se empobrece por la inflación y la incapacidad de hacer frente a los productos o servicios básicos que hay que pagar en moneda extranjera.

Este conjunto de desajustes abonan múltiples praxis corruptas, desde funcionarios que informan sobre el nivel de los abastecimientos de productos básicos, a privilegiados autorizados a comerciar con divisas. Conseguir una plaza de aduanero en la frontera colombiana, previo pago del favor al superior responsable, permite cobrar una coima o soborno a cada uno de los transportistas que a diario cruzan la frontera para vender en las gasolineras del país vecino el carburante venezolano adquirido a precio de saldo. Estas prácticas, a pesar de la crítica del sector más purista del régimen, se repiten en otros sectores sin que se le vea el fin.

Este conjunto de circunstancias explica el continuo flujo de emigrantes, en especial entre las clases medias y gente con estudios. La pérdida de cerebros descapitaliza un país que necesita más que nunca personas preparadas para salir del callejón sin salida donde se encuentra. Pese a la existencia de pequeños oasis culturales (librerías con tertulias semanales, centros de arte con exposiciones de vanguardia, o facultades con programas docentes e investigadores punteros), la realidad cotidiana es extremadamente dura para alguien que quiera llevar adelante un proyecto independiente o una familia.

En pocos lugares me han agradecido tanto haber aceptado la invitación a venir, ya que el miedo ha reducido el número de conferenciantes foráneos y viajar al extranjero es cada vez más difícil. Desde la comodidad del primer mundo, mando muchos ánimos a los amigos venezolanos que siguen creyendo en su país y luchando por sobrevivir y hacerlo mejor !!

Lluís Bonet
Barcelona, noviembre de 2014

Eduard Delgado' Legacy



10 years have passed and it is worth remembering the legacy that Eduard Delgado (1949-2004) left  to those of us who were his students, but also to the younger generations that without knowing it, are still absorbing his teachings. He was and still is a reference name in the field of cultural management in Catalonia, Spain, Europe and Latin America.

Eduard was no ordinary man. He was an exceptional cultural promoter, a deep-rooted cosmopolitan with a vision that took us far ahead and possessed a structured and charming discourse. He had an irresistible, emphatic personality; personal and honest. He didn’t live long but made use of his enormous energy and the wisdom accumulated during his trips to Europe and Latin America made to build bridges and promote talent. Forming links between the everyday life of a neighbourhood (he was very proud of his neighbourhood, the old villa of Gracia) and the experiences that he observed outside, creating bridges between cultural activism, institutional action, field work observation and the academic meditation.

With a formal education in history and a great interest in communication, Delgado travelled to London in his younger years and permeated the social, cultural and political movements of the time. In a time where Catalonia still had an important influence from the Francophone tradition, his intuition and Latin passion became drenched in the British criticality.  While studying anthropology and arts education he worked in different projects of his own and also for the BBC. He came back to Barcelona with a different view, convinced that the cultural development of a territory could not be isolated from the international movements and could not remain constrained by tradition. He became part of the local public office after the first democratic elections, influencing on the policies of cultural decentralization and the model of the civic centres of Barcelona. Soon after, he entered the team of culture at the Barcelona city government. Also, being conscious of the importance of sharing thoughts and knowledge among cultural agents, he advocated for the series of cultural management seminars from the Centre d’estudis de cultura i participació (CERC-Centre for the Studies of Culture and Participation). This experience led him to organize the first edition of Interacció 1984, origin to the educational program of CERC beginning the following year. This would become his most significant platform and tool to influence on policy models and cultural management at a Catalonian and Spanish state level.

Parallel to this, he developed a long trajectory of consulting and collaboration with the European Council and the UNESCO. He used this opportunity to serve as an ambassador for many of the most interesting initiatives and cultural strategies in the Old World. He also influenced in the analysis, the discourse and the political declarations promoted by these international organizations, always committed to the minorities. His interest focused fundamentally in regional and local environments, participating in the drafting of the Declaration of Bremen about municipal cultural policies, or as part of the coordinating team in the program for Cultures and Regions of Europe. The privileged relationship with the European Council led him to accept an offer to work in the Division of Cultural Policy and Action of the European Council for two years in Strasbourg. Along with Ritva Mitchell and the aid of Gabriele Mazza and Raymond Webber, he embarked on a unique adventure following the institutional transitions in culture and politics in Central and Eastern Europe after the Berlin wall came down. Coming back from this experience, he deposited all his energy into starting the Interarts Foundation, a European observatory for urban and regional cultural policies, as he was convinced that to be able to generate a good analysis and discourse, freedom and transversal views were needed (something that was not being provided by the governments). This last era took him to explore new connections between Europe and Latin America, and to mobilize European networks to obtain projects as the cultural field became stronger in the European Union.

My relationship with Eduard began in the mid 80’s, when he had just founded CERC and I was a young researcher interested in understanding the world of culture. He left an enormous mark on my professional development. His generosity opening up physical and conceptual boundaries, proposing projects and sharing networks was fantastic. He made me take risks and break free of stereotypes when I accompanied him, and even fill in for him, at international seminars, which helped me grow and gain confidence.  
In the wake of Quim Franch, and along Alfons Martinell, Esteve Leon, Xavier Marcé and Eduard Miralles, we undertook the journey of starting the Masters program in cultural management, concluding the education program that he had initiated a few years earlier at CERC. He had an immense capacity to work and multitask (I don’t know what he would have done with all the new technologies we have today!) He could be reading or writing a report, write an ironic poem and make a fundamental intervention to change the topic of any conversation, all without much apparent effort. Even though he was not an easy person and being able to follow him was complex, his capacity for work, for being everywhere at the same time, for seducing (sometimes not quite genuinely), and his eye for working with the best partners, saved his sporadic chaos and the material precariousness he was not afraid to work in.

What would he say to us today? In the midst of his intellectual life, observing the complex social, political and cultural transformations? I am sure he would get deeply involved, he would not stay quiet, he would find resources and would makes us re-value the critical aspect of our personal and collective involvement with the cultural and political development of our society and this world. At a moment in time where we debate about the creative dimension of the cultural manager, he was truly a great cultural creator.